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Catalejo 7

Revista cultural Colegio Los Nogales

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Catalejo 7

  1. 1. ¿La Última Catalejo? www.catalejovirtual.blogspot.com Año VII · N° 7 · Jueves 31 de Agosto de 2017 · Colegio Los Nogales
  2. 2. Alumnos Curso Carolina Garcés 8°B Fernanda Valencia 1°A Magdalena Letelier 1°A Sofía Alvarado 1°A María Fernanda Muñoz 1°A Vicente Muñoz 1°A Matías Gutiérrez 1°A Alejandra Pérez 1°B Renata Inostroza 1°B Antonia Andrades 1°B Constanza Cáceres 2°A Mariela Mundaca 2°A Monserrat Romero 2°A Catalina Aliste 2°B Vicente González 2°B Sofía Ibacache 2°B Javier González 3°A Sofía Muñoz 3°A Natalia Pérez 3°A Tamara Tapia 3°B Joaquín Gatica 3°B Catalina del Canto 4°A Fabiola Arenas 4°A Camila Palma 4°B Matías Risco 4°B Colaboraron en Catalejo/7 > www.catalejovirtual.blogspot.com Agradecimientos: La presente entrega de Catalejo ha sido posible gracias a la dedicación de su equipo de alumnos, a los profesores del GPT de Historia y el aporte de la profesora Valeria Cone- jera. Agradecemos el apoyo financiero de Colegio y Funda- ción Los Nogales para su presentación, a los ex alumnos que fueron parte de este empeño, y por cierto, a cada uno de nuestro lectores. El fin del Mundo... Colaboraciones de ex alumn@s > Catalina Guerra Estudiante de Sociología (U. de Chile) > Alicia Veas Estudiante de Trabajo Social (PUC) > Paula Altamirano Estudiante de Periodismo (U. de Chile) Director > Julio Reyes Ávila Profesor de Historia y Geografía
  3. 3. > Editorial ¿La última Catalejo? No sabemos a ciencia cierta si el mundo se acabará alguna vez, aunque hay que reconocer que como especie en la era industrial hemos contribuido bas- tante a hacer posible ese fin que ha desquiciado a los milenaristas, apocalípticos y consumidores de ciencia ficción. Convengamos que su factibilidad es un lugar común en los temores de generaciones completas, más aún en tiempos de cambio climáti- co, proliferación nuclear y descontrol de la inteligen- cia artificial. Sin mencionar un ataque extraterrestre. ¿Por qué dedicamos Catalejo/7 al fin del mundo? No por algún propósito profético; y si, en parte, por el atractivo de imaginarnos un desenlace catastrófico. Pero lo que realmente nos convocó se encuentra mucho más cerca de nuestra realidad concreta: Los Nogales, tal como lo conocemos, llegó a su fin. La noticia del traspaso ha marcado el clima de la comu- nidad escolar desde que fue hecho el anuncio, desatando algunas certezas, esperanzas, incertidum- bre y tensiones que lo han convulsionado todo. ¿Qué se acaba, qué sigue, qué llega con todo este cambio? Solo el tiempo ira respondiendo esa pre- gunta. ¿Y Catalejo, continúa? Tras siete ediciones, con cien- tos de artículos, y en ellos la huella de alumnas y alumnos comprometidos, críticos y entusiastas; con el aporte que ha representado la revista para nues- tra cultura escolar, nos atrevemos a afirmar que Ca- talejo no puede morir. Pueden cambiar muchas co- sas con el traspaso, pero somos enfáticos: seguimos, todo es continuar. Eso del título… era broma. Microcuentos Poesía Comic Collage Ensayos Reflexión Memoria Crítica Música Historia SUMARIO
  4. 4. El día del fin del mundo 1963 El día del fin del mundo será limpio y ordenado como el cuaderno del mejor alumno. El borracho del pueblo dormirá en una zanja, el tren expreso pasará sin detenerse en la estación, y la banda del Regimiento ensayará infinitamente la marcha que toca hace veinte años en la plaza. Sólo que algunos niños dejarán sus volantines enredados en los alambres telefónicos, para volver llorando a sus casas sin saber qué decir a sus madres y yo grabaré mis iniciales en la corteza de un tilo pensando que eso no sirve para nada. Los evangélicos saldrán a las esquinas a cantar sus himnos de costumbre. La anciana loca paseará con su quitasol. Y yo diré: “El mundo no puede terminar porque las palomas y los gorriones siguen peleando por la avena en el patio”. Jorge Teillier Poemas del país de nunca jamás
  5. 5. EMMA Alicia Veas Voy en el metro camino a la u, pre- tendo encontrarme con un par de sonrisas o escolares que hablen sobre la broma que harán a la salida de cla- ses, oír a la abuelita que le cuenta a un desconocido sobre sus nietos, una pareja acaramelada que llegue a com- pungir a quienes están cerca por el exceso de entrega amorosa o la voz omnisciente del metro deseándome un buen día por altavoz. El problema es que no me encuentro con nada más que pantallas lumino- sas en movimiento, adheridas a las manos de todos. Nadie mira a nadie. A momentos pienso que podría des- moronarse un pedazo de tierra y na- die le daría importancia al hecho (Excepto si es lo suficientemente morboso y entretenido como para grabarlo y subirlo a Internet). San Joaquín. 8:33 A.M. Ya voy atra- sada nuevamente, y me quedan aún diez minutos para encontrarme sen- tada frente al pizarrón. A mis espiga- das piernas les cuesta seguirme el paso, siento que voy corriendo mien- tras camino lo más dignamente que puedo. A medio camino me encuentro con el tío que diariamente barre las hojas invernales que caen de la arbo- leda, me llama la atención su pacien- cia para barrer hoja por hoja, sabien- do que no pasará el suficiente tiempo para que una rama decida nuevamen- te dejar ir sus hojas al cemento. A ratos se detiene y observa a quie- nes vamos camino a las salas. Obser- va con una sonrisa apacible. Apaci- blemente ignorada por la mayoría. Diariamente lo miro al pasar y puedo afirmar que esas pausas que toma de su barrido no son para mirar quiénes son los mejores vestidos de la sema- na. No, él está esperando algo, algo como un Hola. ¿Hay algo de malo en decir ‘’Hola’’? 16:00 P.M. Camino a Vicuña Ma- ckenna, la 210 me debe estar esperan- do en el paradero (o eso espero). Aho- ra voy relajada, pero con la mochila cargada; Encontrar un asiento puede parecer una odisea pero lo consigo. Siguiente paradero. Niña embarazada sube a la micro, todos voltean a mi- rarla y muchos murmuran comenta- rios que no van al caso, ¿acaso cargan ellos un ser vivo en el vientre? Puedo notar que se siente agobiada, si mi mochila pesa bastante, su estó- mago abultado debe ser mil veces más agotador. Pasan unos segundos y al parecer nadie le cederá el asiento (obvio, ¿pa’ qué anda abriendo las piernas tan cabra chica?). El resto de aquel viaje me fui de pie. A ratos me siento chata, pienso que el mundo nunca va a cambiar y que so- ñar con la transformación es algo utópico. Voy a la casa pateando las piedras como diría Jorge González; Hastiada, creyendo que estoy dando una batalla que comenzó perdida. ‘’Estudie lo que estudie, en el lugar que sea, no hará que pueda cambiar una cultura tan manchada por el individualismo, la violencia y la indiferencia con el otro’’. Sin embargo llego a la casa y me en- cuentro con la Emma, mi sobrina. Me sonríe con sus cuatro solitarios dien- tes y me abraza. Me abraza como si no me hubiese visto en años (cuando en realidad no pasaron 24 horas de la última vez que nos vimos). Jugamos, jugamos mucho y reímos mucho. La verdad es que ella no entiende nada, no sabe que la tía a ratos odia al mundo y quiere dedicarse a pasar la vida encerrada viendo Netflix porque se cansa de la gente y sus malas for- mas de actuar. La Emma no sabe que el mundo al que llegó tiene marcas dolorosas de machismo y otros males enraizados. La Emma no cacha na’, pero se ríe y corre feliz por todos lados. La verdad es que la miro y pienso que el mundo tiene que ser mejor para ella, pero que a la vez ella debe en el futuro también ser parte de ese cam- bio. Cuando la miro pienso que todo lo que hago tiene un sentido, que ren- dirme merma ese proyecto y que dar- le la espalda a la realidad no es la so- lución a mi inquietud con las cosas que veo a diario. Sé que va a ser difícil y que habrá muchos desafíos por delante. Pero mientras siga viendo a la Emma y su amor incondicional por todo lo bello y lo bueno, creo que seguiré buscan- do que las personas se vinculen, se miren, se hablen, se toquen y sonrían entre sí. Porque finalmente ahí está la vida, en esos momentos que compar- tes con alguien más, donde dejas que otros entren en tus zapatos y tu en- tres en los de ellos. Tú, persona desconocida que lees esto, ¿me ayudas a dejarle un mejor mundo a todas las Emma y Juanitos que vengan al mundo?
  6. 6. PérdidaEn memoria de Aylin González La vida es lo que diferencia a este mun- do del resto de astros, es lo que une a ca- da individuo de este planeta, del más pe- queño al más grande. Los humanos nos hemos coronado por la búsqueda de sa- biduría, la que nos caracteriza y diferen- cia de los animales, ya desde los griegos que buscamos saber lo que somos, para donde vamos y que es de nosotros cuan- do la vida se nos es arrebatada y aun así, con más de dos mil años de indagación, no podemos entender el misterio de nuestra existencia, porque la muerte lle- ga a nosotros de manera tan abrupta arrancando la vida como si fuera un pes- tañeo Ya a un año de la partida de Aylin, nos volvemos a preguntar ¿ Por qué se fue? Nuestra vida en estos tiempos, es una búsqueda de conocimiento por la sobre- vivencia, para poder vivir en el futuro, mientras más se aprende, mejor será la calidad de vida, por eso nos enfrascamos solo en lo que nos sirve, o lo que nos gus- ta, cada uno arma la vida que desee, por esto solemos dejar de lado pequeñas co- sas que no nos son útiles a simple vista, quizá muchas veces lo sean, pero a otras, no les tomamos el peso que en verdad poseen, no valoramos la vida del otro que quizá no nos es cercano, aunque ha- yas pasado una década compartiendo puesto con el, su vida es un pequeño mis- terio para muchos y cuando esta persona es tomada por la muerte, nos damos cuenta que no vimos al ser maravilloso que nos acompañaba. Aylin fue ese suje- to, sus amigas y amigos cercanos no po- dían explicarse por qué ella tuvo que irse, ¿qué queda para la gente que no com- partió tanto con ella? Como explicarse su partida si no sabes siquiera como fue. Nunca llegaremos a un consenso que ex- plique que es la vida, siempre existirán opiniones contrapuestas, pero todos de- jaremos de vivir en algún punto, eso es algo seguro, se dice que la muerte llega cuando uno está listo, otros piensan que se trata de un fenómeno azaroso, que no ve al individuo, solo pasa lo que tenga que ocurrir y ya, nosotros elegimos como pensar, si decidimos pensar que la muer- te de Aylin fue un accidente de entre mu- chos o que ya era su momento es nuestra elección, es nuestra respuesta al misterio de la muerte, pero aunque nuestros pen- samientos difieran, todos seguimos sien- do parte de este mundo, parte de la co- munidad nogalina que se vio sorprendida por el deceso de nuestra compañera, por esta vida que nos une debemos recordar- la como una maravillosa persona, que nos enseñó a no ignorar a la persona del lado, y que sobretodo nos recordó la fra- gilidad de la vida y el cruel misterio de la muerte. Javier González
  7. 7. El día en que Jacinta tomó el avión fue para aventurarse a lo que quisiera entregarle aquel país totalmente desconocido. También lo hizo dejando atrás un camino de tristezas que car- gaba encima. Tristezas de poesía y escrituras que se le escapan de las manos con la intensidad de sus sentires, que se fueron agrandando cuanto más peque- ña se hacía la cordillera tras de sí. Porque sí, la cordillera de los Andes fue lo más grande que abandonó. Ya se había dado cuenta de que la extrañaría aún estando en sus tierras, esa gran montaña siempre resistiendo las viscitudes de la humanidad. Los sortilegios de fortuna o desdicha que ha aguantado la cordillera. Las explosiones que le roban sus minerales, los cadáveres que aún guarda entre sus nieves - de los aviones que le han (y segui- rán) cayendo encima, de las ca- balgatas españolas llevando des- calzos y desnudos a sus indíge- nas siglos atrás, de los militares queriendo defender el nombre de la patria para las élites del gobierno. Esas mismas se volvie- ron las historias que llevaba en- vueltas en la piel. La templanza de la montaña por la noche, su magnificencia de día. Se le pegó al alma la grandeza letal de las furias del viento blanco. La tran- quilidad de los paisajes precordi- lleranos, áridos y de aguas frías, de criaturas escurridizas que no llegan a las ciudades atestadas. ¿Qué tiene de especial esa mon- taña? Le preguntarán en aque- llas tierras lejanas. Es especial porque es una estrella - lo pri- mero que pensará - que se da el gusto de aparecer nevada cuan- do el frío y las lluvias se toman Santiago. Entonces nos deslum- bra a todos con su resplande- ciente blancura. También es brú- jula que te enseña dónde sale el sol cada mañana. Es grandeza incalculable de paisajes cordille- ranos y aventuras. No hay como escribirle a esa montaña sin caer en el rimbombante romanticis- mo a la naturaleza, que no es más que nuestras ganas de ser pequeños. La vida absorbe y ha- ce creer que somos el centro, que todo depende de nosotros. Pero la cordillera es el golpe en la cara: cuando aparece detrás de las nubes de suciedad que flotan en la ciudad, siempre nos tiene a sus pies. Cuando el avión llevaba un par de horas de vue- lo, y la presión comenzaba a ta- parle los oídos, Jacinta miró por una ventana y pudo ver la cordi- llera como nunca antes: desde arriba, a veces las nubes se in- terponían entre ambas, pero el destello blanco de la nieve de los Andes no dejó de encandilar- la. Tuvo que dejar su cordillera para mirarla desde otra perspec- tiva, para darle una vuelta aún más poética, y poder escribirle como corresponde. Había que dejarla atrás, en un avión rumbo a México – al otro lado del conti- nente – para entender que no tendría otro punto de referen- cia, magnificencia y narrativa, de consuelo de tristezas y turbulen- cias internas, como la gran cor- dillera de los Andes. Catalina Guerra C O R D I L L E R A
  8. 8. FabiolaArenas
  9. 9. FernandaValencia
  10. 10. La crisis del hambre (sobrepoblación) Ya han pasado más de 10 horas que no como, o eso me dijo el reloj de la Estación Central. He caminado tanto que mis pies están dormidos. Las calles estaban sucias con todo, menos comi- da. He recorrido más de cuatro estaciones y nadie me ha dado nada. Mi estómago rugía y la gen- te parecía cada vez más apresurada. Mis amigos están en las mismas, o tal vez solo mienten. Mi olfato nunca mentirá, olía a pan, un rico pan con queso, sí, estaba más que seguro. Corrí desesperado para que nadie más lo tomara, para que al fin mil lengua pueda deleitarse con el famoso pan. Ahí estaba, tirado en el piso, algo sucio pero de seguro delicioso. Ya estaba allí cuando una sombra enorme pateó mi pan y para que no hiciera lo mismo conmi- go, extendí mis alas y volé con descuido. Malditos humanos. Fernanda Valencia Horarios La ciudad tiene cambios de humor. A las 7 de la mañana, amargada, dura, fría. Tres a seis de la tarde, cansada, agotada, estresada. Una de la mañana, serena, tranquila, hermosa. Sofía Ibacache ¡Gran noticia! Las alumnas -y destacadas colaboradoras de Catalejo- Fernanda Valencia y Sofía Iba- cache fueron reconocidas por sus creacio- nes literarias, en una ceremonia que contó con la presencia del Premio Nobel de Lite- ratura 2003, el sudafricano J. M. Coetzee. ¡Felicitaciones!
  11. 11. Chile cuenta con una historia y como todo país oculta secretos, Chile fue testigo de mu- chos sucesos que ahora solo están en libros viejos y memorias. Recuerdos que sacudie- ron un país entero, que privaron la libertad de los demás, sucesos de conquista y sincre- tismo, de avance y desarrollo, de mestizaje y apropiación, guerras civiles, de independen- cia, de conformación del territorio. Historias misteriosas y poco claras, rituales y desapari- ciones, o solo leyendas que nacieron hace mucho tiempo atrás y aun se siguen contan- do. Un país como cualquier otro, con historia por detrás, con altos y bajos, con pérdidas y ganancias, con buenas e inteligentes decisio- nes u otras malas y quebrantadoras que lle- varon a la ruina al país. Con gobiernos mo- nárquicos y dictatoriales, con masacres y desastres naturales. En síntesis, un país con una historia llena de incertidumbre, que aún conserva vestigios o huellas de su singular pasado que atrae a los historiadores a indagar sobre los inexplicables episodios que lo conforman. CHILE: un país misterioso Constanza Cáceres
  12. 12. En el transcurso de la vida, ocurren una serie de acon- tecimientos que pueden ser señales para el apocalipsis individual y propio de un ser humano, que quiera o no, en algún momento de su vida logrará experimen- tar. Para algunos, estos hechos pueden llevarlos inmedia- tamente a la ruina absoluta y una locura, de la cual no se pueden levantar, por supuesto siempre hay que ver los factores, la grave- dad del asunto, la capaci- dad psicológica y neuroló- gica del sujeto. A veces este desenfoque de senti- mientos e ideas, tiene el lamentable poder de trans- ferirlo a sus seres cercanos, creando una cadena de apocalipsis en el entorno. Pero existe otro modo de ver el sufrimiento y los fi- nales, ya que tal como se plantea en la psicología in- dividual, cada influencia tiene un efecto distinto en cada persona, por lo que estos también pueden lle- varnos al surgimiento de nuevos nacimientos, lo- grando el acercamiento de la persona a su interior y un progreso favorable para ella. Pero de esto se trata la vi- da, de una serie de apoca- lipsis y nacimientos, te- niendo cada uno la elec- ción de quedarse con un final amargo o seguir ade- lante en los momentos de dificultad que esta nos muestra. Por lo que ¿el apocalipsis realmente es algo negativo? ¿Cuál es el verdadero nacimiento y fin del mundo para cada uno? Sofía Alvarado Quevedo Apocalipsis mental
  13. 13. Chile, una tierra que desde siempre ha estado llena de fenómenos na- turales tales como los terremotos, tsunamis o volcanes –recordemos que Chile tiene una cadena de vol- canes activa, con más de 80 volca- nes– y todas estas cosas simple- mente porque estamos, como to- dos saben, debajo de las placas de Nazca y Sudamericana. Sin embar- go, hace unos 400 años no se te- nían tales conocimientos y la expli- cación a estos eventos eran deja- das a la religión o a lo sobrenatural. Relatos como Cai-Cai y Ten-Ten Vilu son pruebas de esto, parecidas a la leyenda que veremos hoy, ve- ces en las cuales la única explica- ción a lo desconocido es la religión. Volvamos a 1647. La colonia en Chile, en la esquina a kilómetros del lugar civilizado más cercano, Perú, estaba escasamente poblada. Los suministros que llegaban desde el lugar que antes fue centro del imperio inca eran mínimos. El viaje era de meses, en los cuales se po- dían perder la mitad de las provi- siones que se llevaban, o ser asal- tados en el trayecto, dejando sin suministros a la minúscula pobla- ción. Cuatro mil personas de allí trataban de subsistir imitando a los europeos en todo lo que podían: haciendo tertulias y grandes pala- cios, gozando su fortuna. Eran las 10:30 de la noche cuando empezó: recordemos que, en ese entonces, la ciudad estaba completamente apagada, solo estaba la frágil luz de las velas. Era, como honra el nom- bre de nuestro símbolo, Mayo, la noche era fría y cada uno estaba ya en su casa. Entonces comenzó. Las casas de adobe, poco a poco, holgadamente construidas, pere- cían. La gente, asustada, corría. Muchos quedaban aplastados bajo aquellas paredes que se despren- dían con una facilidad increíble. Algunos relatos incluyen que caían piedras del cerro Santa Lucia. Alari- dos, desorden, desesperación. Tal agonía duró 3 minutos. Entonces silencio. Las personas, aun asustadas, em- pezaban a rebuscar entre los muer- tos a sus familiares o conocidos, buscando personas a quienes sal- var. El veinticinco por cierto de la población murió. La multitud, ate- rrorizada, empieza a congregarse en la plaza de armas; la gente está convencida de que es el fin de todo y el religioso imparte bendiciones, improvisan una misa entre todos ellos, porque el señor va a llegar a dividir a los fieles de los pecadores. El Cristo de Mayo
  14. 14. Entonces apareció: de las ruinas de la iglesia, salió el entonces conocido como “El Cristo de la Agonía”, un Cris- to que podría ser descrito como tosco. Era casi incom- prensible, un hecho milagro- so el que no estuviese des- truido como toda la iglesia a su alrededor. Su expresión, completamente diferente a la apacible mirada de otras figuras de ese estilo, es desa- fiante, presumiblemente en- carando a Dios; otro detalle importante es que, a pesar de que estaba prácticamente intacto, algo estaba fuera de su lugar: la corona de espi- nas estaba en su cuello. Al- guien sube para devolver la corona a su lugar, y aquí es cuando la leyenda comienza: una vez la corona de espinas llega a su lugar, ocurre una réplica. Tal vez coincidencia, quizá ca- sualidad, pero tal hecho susci- tó el terror entre los santiagui- nos. Un segundo intento, y se repite el acto. Entonces ellos piensan que todo ello era pura causa divina, era el castigo por sus malas vidas, por sus peca- dos, por sus faltas. En medio de un Santiago rustico y des- truido empieza una procesión en honor a este Cristo para ser perdonados. Imagine usted la masa de 3.000 personas, lasti- madas, asustadas, y aferrán- dose con miedo a su dios, pa- ra que sus fallos sean perdo- nados, para no morir como pecador en el fin del mundo para ellos, en medio de las ruinas, el fuego, y la oscuri- dad, buscando una luz en la fe, dándose golpes para ex- piarse. Gaspar de Villarroel, un obispo herido, intenta con- vencer a las masas de que no es el fin del mundo, de que ellos son los salvados por Je- sucristo, que ellos son los que habían sido elegidos por sus buenas acciones. Teniendo en claro los hechos no era difícil que tal mito se creara, pero, ¿De verdad fue voluntad divina? ¿O fue sim- plemente una pequeña coinci- dencia, a la que hasta el día de hoy se le sigue, ya que na- die ha intentado ponerle bien la corona? Hasta que alguien lo haga, hemos de suponer que las procesiones en honor al ahora conocido como Cristo de Mayo seguirán, y la leyen- da quedará inscrita en la his- toria de chile, como un evento que cambió la vida de 4.000 chilenos, y estuvo a punto de provocar que la capital se tras- ladara a Quillota. Carolina Garcés
  15. 15. FabiolaArenas
  16. 16. MicrocuentosSelección de textos que participaron en el concurso de microcuentos organizado por la Biblioteca Juvenil, en el marco de la Feria de Humanidades 2017 El fin llegó y yo aún aquí, ni un cielo ni un in- fierno, el alma yace en vano hasta la muerte, y de esperanza no queda nada... el fin llegó y yo aún aquí, esperando después de la vida, lo que pro- metieron venir. Matías Sánchez Buscando la cuerda para ir a saltar la encontró en el cuello de su madre. Rocío Grandón *Castigo* Hoy te has portado muy mal. Por eso te empezare a quitar todo. Primero, te quedaras sin tus cosas. Luego, toda la comida que te gusta. Y cuando asimiles el sabor inexistente del agua, imagínate tú. Por último te darás cuenta que estarás perdiendo la luz, la vida misma. Matías Risco Un solitario roble Yo y mi único compañero, los demás se habían inmortali- zado. Recuerdo como si hubiera sido ayer esa joven lle- na de sueños e ilusiones a la cual los años se le vinieron encima y la realidad le abofeteo la cara, ahora sola y de- solada mora en una vieja casa aislada de la ciudad en medio del bosque, abandonada en el medio de la nada. Nadie se preocupa por mí, podría desaparecer y nadie lo notaria, pero ahí está mi sabio y veterano amigo siempre a mi lado, su brazo surcado con líneas en todo largo y an- cho, sostiene con firmeza la cuerda que adorna mi cue- llo y antes de que la sensación de ahogamiento sofoque mi alma, a mi mente vuelve la frase que alguna vez leí: “Si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para oírlo, ¿hace algún sonido?¿ Es nuestro destino terminar así no? Martina Castro No me gusta que me miren, por lo que me sumerjo en mis pen- samientos, tiemblo pero no lo represento, inmóvil, no sé cómo escapar, tengo cuerpo pero no puedo arrancar ¿Qué peor sen- sación que la de una estatua in- feliz? Sofía Alvarado
  17. 17. La democracia tiene muchas ramas, tiene muchas variantes, varios han jurado defenderla, pero una vez sus manos se inundan de poder y una imagi- naria supremacía, todos sus ideales se esfuman como si nunca hubieran existido, pero ¿es verdad que el poder co- rrompe a quien sea? Yo no lo creo, no todos los políticos son corruptos y no todos los ciuda- danos somos buenos. Con esto en mente podemos decir que la base fundamental de la democracia es que el pueblo sea escuchado, que to- dos podamos ser escuchados, es por esto que yo sostengo que cada ciudadano tiene el deber de votar y alzar su voz. Luego de tantos, años añorán- dola, puliéndola, exigiéndola, no es posible que ahora se le esté perdiendo el respeto y el valor. Condenar a nuestros re- presentantes que fueron elegi- dos a través del voto, de nues- tra voz, suena ilógico, ¿cierto?, quizás te suene más lógico que, muchos de los que alzan su voz en contra de las autori- dades ni siquiera usaron el su- fragio como un método de protes- ta, muchos ni si- quiera los escu- charon, propues- tas fueron enterra- das en lo más profundo del ol- vido, por nosotros mismos. ¿Quizás sea un problema de la educación? Al no tener educa- ción cívica se pierden muchos conocimientos que nosotros los jóvenes necesitamos, descono- cemos temas de actualidad, somos ignorantes frente a la política, muchos ignoran el año en el que fue el golpe de esta- do (1973) un hecho tan impor- tante que no debe quedar en el olvido, factores que lo potencia- ron, que dieron el pie a ese he- cho tan horrible que marcó de atrocidades y penurias nuestro país, no fue un hecho aislado, las condiciones para excusarlo pueden estar volviendo a ocu- rrir absteniéndonos de votar y va a ser ahí cuando se le vuela a extrañar y lucharemos por el como un derecho de nuestra nación y no tenemos menos posibilidades de que vuelva a ocurrir en algún futuro. Una de las razones de la poca motivación al votar es el desva- lorar la historia, etiquetándola como una materia que no es de relevancia, aquí quiero enfati- zar algo LA HISTORIA ES CÌCLICA, eventos de la historia vuelven pasar una y otra vez frente a nuestros ojos “disfrazados”, vuelven a ser la- tentes en nuestros presentes corazones, pero preferimos ol- vidarla y negamos hechos ocu- rridos en nuestra historia, he- chos que han marcado a un país, pero no a su gente, he- chos atroces y al mando de los pocos que conocen la impor- tancia del voto y se aprovechan de nuestra indiferencia frente a elegir a nuestros representan- tes, para ser ellos quienes si- gan dirigiendo nuestro futuro. Tenemos el deber de ver esto como una nación, sea entendi- da como miembros de una co- munidad con una convicción de una vida colectiva, que compar- ten la conciencia de constituir- se como un grupo político dife- renciado de otros a partir de su cultura como factor común, con vida propia, intereses especia- les y necesidades. Debemos despertarnos de esta pesadilla de una vez, pellizcando en don- de más les duele a los podero- sos, corruptos y adinerados lí- deres de nuestro país, levan- tando nuestras voces, movili- zándonos y presionándolos hasta hacer notar nuestras mo- lestias y que se ocupen de su pueblo, porque si, ellos también son parte de nuestro pueblo, todos los chilenos lo somos. Nuestra vozTamara Tapia
  18. 18. No eres de donde vienes, eres a donde vas CATALINA DEL CANTO ¿En que nos convierte eso? aquí un día cualquiera creyendo que matamos un par de horas cuando las horas en verdad pasan tranquilas sin que logremos siquiera perturbarlas, en el tiempo no somos ni seremos entonces, pero igual existimos.
  19. 19. Corriendo, caminando, inclu- so arrastrándonos, todo por conseguir la última tecnolo- gía. La Intolerancia y el indivi- dualismo corrompen nues- tras mentes que algún día se dijo que pensaron en los de- más, eso que llamaban “empatía”. Los ancianos sien- do olvidados por ser conside- rados una carga, los niños entreteniéndose con tablets, los adultos preocupados por el dinero y el planeta sobre- viviendo a duras penas… ¿Acaso este no es ocaso del tiempo del cual se hablaba? Efectivamente, el sol ya se fue. Inaudito, raro, grotesco y des- agradecido, simples adjetivos descalificativos que otorgan la connotación más adecuada a nuestro presente, nuestro fin del mundo. Por años hemos pensado que el fin del mundo es pro- vocado por desastres sobre- naturales, por ovnis, por dios, etc. Pero no, no es así, el fin del mundo es nuestro ahora. Como sociedad he- mos adquirido una actitud arrogante que nos ha llevado a dirigir nuestros horizontes a cualquier cosa que nos ge- nere dinero o algo de placer, sin importar el pasar a llevar a los demás, es decir, amor- dazamos a la humanidad, le pusimos un trapito para ta- parla, y estamos en proceso de hacerla desaparecer. Co- mo podemos considerar que vivimos, que nuestro mundo aún no se ha acabado si cada vez que miramos por la ven- tano no vemos naturaleza, sino basura. Si cada vez que buscamos ayuda- sea en el ámbito que sea- solo recibi- mos indiferencia. Hay una frase popular que dice “la indiferencia mata”, esta es y será nuestra arma letal y con esta terminaremos matán- donos los unos a los otros. Todos los días me pregunto si moriré viendo como la socie- dad incompetente de hoy va evolucionando hacia una peor. Estamos mal y nadie se da cuenta. Estamos débiles y nadie se da cuenta. Estamos aparentando y nadie se da cuenta. Estamos ocultando y nadie se da cuenta Estamos perdiendo la cabeza y nadie se da cuenta Estamos en la ruina y nadie se da cuenta Estamos acabados y nadie se da cuenta ¿Cómo esperar el fin del mun- do si ya se acabó? Estamos muertos y nadie se da cuenta. Éramos Camila Palma
  20. 20. FabiolaArenas
  21. 21. Verde pistachoDe pequeña, mi mama nunca me obligó a vestir de colores, pero com- praba todo en tonalidades pasteles. Hui del rosa y del morado, comencé a ocupar naranja y verde pistacho. Me maquillaba con paletas de flores que vendían en la feria y en los per- sas cercanos a $500, con el dedo de- jaba el color totalmente nítido, para mí era simplemente perfecto. Un día una compañera de trabajo de mi mamá quiso enseñarme a maqui- llar, me dijo que me excedía (a mis 5 años) me puso máscara de pestañas y un polvo extraño muy rosado, me miré al espejo y yo ya no era fabulo- sa, era una simple copia de las muje- res mayores y aburridas... Ya no era divertido ni mucho menos "lindo". Volví con pena de camino a casa en el auto y el maquillaje corrido por las lágrimas que me esforcé en secar, corriéndome aún más el maquillaje. Mi mamá me limpió y me dio mi pa- leta de flor, me dijo "te amo de ver- de, te pintas fantástico". Me alejé por completo de todo lo anterior y culpé al rosa y al morado. Hoy me gusta el rosa, pero también me gusta el verde pistacho. Me gustan las paletas de mariposas y me gusta el rosa de la lengua de mi perro; me gustan mis zapatos rosas y la verdad no extraño mis zapatillas verde pistacho. De pequeña yo quería odiar el rosa y ahora casi todo es de ese color, es rosa porque en mi paleta de maripo- sa, en la esquina derecha, justo aba- jo... Había una gotita rosa, que no vi, que siempre amé. Monserrat Romero Heimpell
  22. 22. A veces el fin llega de impro- viso, ¿Quién piensa en el fin en la flor de la vida, en la edad inmortal? Creemos ser eternos en un mundo reple- to de comienzos y finales, buscamos materializar lo per- petuo en un mundo finito ¿Cómo abandonar esa natu- raleza esperanzada que solo la juventud nos otorga? Ha- cemos oídos sordos al fin que nos persigue de cerca, inexorable y que tarde o tem- prano llega para recordarnos el inevitable destino de las cosas, todo acaba a su tiem- po, aunque ese tiempo no sea el nuestro, no existen im- pedimentos para concretar- lo, ni siquiera nuestro espíri- tu utópico que busca trascen- der más allá de las cosas ¿Cómo buscar la eternidad en nuestras vidas si hasta la misma vida tiene su fin? Cuando la realidad se empe- ña en demostrar que lo infi- nito no es más que un ideal juvenil y que hasta los re- cuerdos mueren cuando ya no existen memorias que los alberguen ¿Se puede seguir soñando si estos mismos sue- ños se extinguirán? Mientras el fin se acerque libres somos de pensar que hasta lo impo- sible se puede concretar, una rebeldía contra la mortali- dad que ni la muerte puede arrebatar, pues, así como to- do acaba, el mismo fin pere- cerá. Sofía Muñoz
  23. 23. MagdalenaLetelier
  24. 24. En la mitología nórdica, Rag- narok es una serie de aconte- cimientos apocalípticos que definirán el fin del mundo. La leyenda cuenta que la dio- sa Frigg y Odín tenían un hijo, favorito por ser el dios más dulce hermoso y complacien- te con los hombres. Sus cuali- dades físicas no tenían fin, pues poseía unos rasgos de gran belleza de los que pare- cían brotar rayos de luz. Al ver el mucho amor que reci- bía Balder, su madre decidió hacer jurar a todas las plan- tas, árboles, metales, y obje- tos existentes en el mundo que no harían daño alguno a su hijo, para que Balder fuera verdaderamente inmortal. Loki, decidido a acabarlo, se percató de que no se había considerado al muérdago en los juramentos. Un arbusto tan insignificante, pequeño y físicamente inofensivo. Su descubrimiento lo llevó a aparecerse en una de las reuniones de los dioses, en éstas, los dioses acostumbra- ban arrojar dardos, piedras y dar espadazos a Balder, com- probando siempre que éste salía ileso y que no había na- da que pudiera dañarlo. lle- gando el turno de Loki, éste arrojó el dardo con muérda- go, que atravesó de lado a lado al dios balder, cayendo inerte al suelo. Debido a esto, loki fue casti- gado a ser arrojado de un acantilado hasta la llegada del Ragnarok, el fin del mun- do. Durante el Ragnarök el Dios Heimdallr usará su trom- peta para tocar un tono espe- cífico que se escuchará en Valhalla, y traerá los muertos a la vida y se dirigirán al reino llamado Vigrid (el lugar de batallas), donde realizarán la batalla final. Se desgarrará el mar y la serpiente del mun- do, una serpiente tan grande que rodea la tierra y agarrará su propia cola. Los dioses Bal- der y Hod también volverán de entre los muertos para pelear en esta gran batalla final. Todos los monstruos y gigan- tes, acompañados de Loki, crearán un poderoso ejército contra los dioses. La guerra ocasionará las muertes de Thor, Odin y la mayoría de los dioses, además los dragones lanzarán fuego que destruirá toda la vida en la tierra. Pero este no es el final. Las cosas se reanudarán con una nueva raza, un nuevo mundo surgirá de las profundidades de los mares. Los dos prime- ros mortales se llamarán Lif (mujer) y Lifthrasir (hombre) y van repoblar la tierra. Los dioses Vali y Vidar, así como los hijos de Thor y Hoenir, que sobrevivieron a la bata- lla, irán a Idavoll, que no fue destruido en Ragnarok. Los dioses Balder y Hoder serán devueltos a la vida y comen- zarán una nueva era. (Kapitah, T, Código oculto “La historia del Ragnarök”) Ragnarök: Natalia Pérez
  25. 25. Son los cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del Apocalipsis. El capítulo habla de un pergamino en la mano derecha de Dios que está sellado con siete sellos, en ese escenario Dios abre los pri- meros cuatro sellos de los siete, liberando a estos jinetes que montan en caballos blanco, rojo, negro y uno bayo. Según la exé- gesis representan y son alegorías de la victoria o conquista, la gue- rra, el hambre y la muerte. El jinete del caballo blanco (victoria): Portar un arco, un ar- ma para alcanzar grandes distan- cias, es representación de lo que hicieron los reinos cristianos, apoyando y llevando la evangeli- zación a pueblos lejanos. Muchos Cristianos asumen que este caba- llero es Jesucristo, porque Cristo también viene en un caballo blan- co. Por otro lado, hay quienes afirman que este jinete es el anti- cristo, el cual se hará pasar por Dios, engañando a muchos. Jinete del caballo rojo (guerra): Habrá todo tipo de guerras, antes de la segunda venida de Cristo, sera cien veces peor que todo suceso bélico ocurrido anterior- mente. Este es el mismo período que el Profeta Daniel llama “el tiempo del fin”. Sera la peor crisis en la Tierra. Algunos cristianos afirman que ya está empezando a desarrollarse ante nuestros ojos, por todos los países que tienen bombas nucleares y están listos para luchar, dicen que una vez que empiece una guerra nuclear, nadie en la tierra la podrá dete- ner. Jinete del caballo negro (hambre): El tercer jinete monta un caballo negro y se entiende generalmente como la hambruna. El jinete lleva un par de balanzas o básculas de pesaje, lo que indi- ca la forma en que el pan se pesa durante una hambruna. De los cuatro hombres a caballo, el ca- ballo negro y su jinete son los úni- cos cuya aparición se acompaña de una pronunciación vocal. Juan oye una voz que habla de los pre- cios del trigo y la cebada y sugiere que el hambre del caballo negro es el de aumentar el precio del grano, sin afectar a los suminis- tros de aceite y vino. la declara- ción podría sugerir una continua abundancia de lujos para los ri- cos, mientras que alimentos bási- cos como el pan son escasos para los pobres. Por otra parte, la pre- servación del aceite y el vino po- dría simbolizar la preservación de los fieles cristianos, que utilizan aceite y vino en sus sacramentos Jinete del caballo pálido o amari- llo (muerte): El jinete sobre el caballo amarillo tiene un solo propósito; Muerte. Según el con- texto bíblico los medios que utili- za para cumplir su propósito son la guerra, el hambre, las pestilen- cias como virus, bacterias, epide- mias, enfermedades contagiosas, y las fieras de la tierra (animales domésticos y salvajes). Las epide- mias que existen hoy en día, no se podrán comparar con lo que trae este jinete para los habitan- tes de la tierra. Natalia Pérez Los Jinetes del Apocalipsis
  26. 26. Solo 46 años más... Vicente González Desde su creación en el año 1955, la liga de campeones o “Champions League” co- mo se le conoce popular- mente se ha convertido en el torneo a nivel de clubes más importante y prestigio- so del mundo pero princi- palmente en el continente Europeo que es el escenario donde se lleva a cabo. Los más destacados equipos a lo largo de todo el viejo continente participan en es- te torneo para dirimir año a año quien es el mejor de Eu- ropa. Las escuadras más lau- readas hasta el día de hoy son el Real Madrid con 12 “orejonas” (término con el que se conoce a la copa por su forma), el A.C Milán con 7 scudetos de vencedor y le preceden el Liverpool, Bar- celona y Bayern Múnich con 5 títulos de campeón. En sus inicios a mediados de la década de los 50´ la Champions tuvo un monar- ca durante 5 años consecuti- vos, el Real Madrid con Al- fredo Di Stefano a la cabeza se consagró pentacampeón sin oposición alguna desde el 55´al 60´, sin embargo en la temporada 60´-61´ apare- ció un equipo “revelación”. Este era el Benfica de Lisboa que de la mano de su estra- tega y director técnico, el húngaro Béla Guttmann, y el astro portugués Eusebio , la “Pantera “que era como el Cristiano Ronaldo de la épo- ca , dieron el batacazo al quitarle la corona a los me- rengues que habían queda- do eliminados en la fase de semifinales ante su clásico rival Barcelona y donde pos- teriormente los lusos ven- cieron 3 a 2 a los culés en la final. El poderoso equipo portu- gués volvió a repetir la coro- na al año siguiente derro- tando al mismísimo Real Madrid con un abultado marcador de 5-3 en la gran final de Berna en Suiza. Y finalmente Europa tenía un nuevo Rey. Fueron 2 temporadas de gloria para el Benfica y ¿Cómo no? Bicampeón de la Champions y el mejor equi- po del momento, nada mal para las águilas de Lisboa. Pero nada más era la calma antes de la tormenta que hasta el día de hoy no cesa. Debido al gran rendimiento que mostraba el equipo, Bé- la Guttmann le pidió a la di- rigencia del club un aumen- to de sueldo, pero ante la negativa de estos y luego que lo despidieran por te- mas de convivencia y con- flictos al interior del cama- rín, Guttmann al momento de marcharse de la institu- ción pronunció las palabras que hoy por hoy aún persi- guen al Benfica: “En cien años desde hoy, el Benfica sin mí no ganará una copa europea”.
  27. 27. La llamada maldición no tardó en llegar ya que nada más al año siguiente perdió la final ante el Milán por 2-1, nadie le tomó importancia a las pa- labras de Guttmann, una final se puede ganar o perder, está bien, pero luego volvieron a perder al año próximo esta vez contra el Inter de Milán, bueno la suerte estuvo con el rival, pero 2 años después otra final más y otra dolorosa caída ahora contra Manches- ter United. Las palabras del entrenador despedido comen- zaban a tomar fuerza y retum- bar en los hinchas y jugadores del club que al verse ante una final europea sucumbían una y otra vez. 20 años pasaron para que el Benfica se encontrara nue- vamente en una final de Champions y ya con Gutt- mann fallecido y sin posibi- lidades de retractarse de sus palabras el mismísimo Eusebio fue a rogar a su tumba para que desde el lugar donde se encontrara descansando deshiciera de una vez por todas el terri- ble augurio que pesaba so- bre ellos. No tuvieron efec- tos las oraciones de Euse- bio ya que otras 2 caídas consecutivas se sumaron al fatídico historial de finales pérdidas para los de Lisboa ahora ante el PSV de Ho- landa en tanda de penales y nuevamente frente al Mi- lán italiano. Por si no fuera poco a esto se suman otras tres finales perdi- das de Europa league (segunda competición de im- portancia en Europa) contra los belgas del Anderlecht y las dos últimas el 2013 y 2014 en los minutos finales frente a Chelsea y en definición a pe- nales con Sevilla. A la hora de hacer el recuento de finales en las que ha caído el Benfica a nivel europeo suman un to- tal de ocho dolorosas derrotas y las palabras del buen Béla Guttmann siguen en la retina y memoria de los portugue- ses, pero para la tranquilidad de ellos solo restan 46 años más.
  28. 28. Me acerco silenciosamente a la puerta pero, no puedo dejar de respirar agitada, pienso-desde mi posición puedo ser blanco fácil-, pero sigo caminando hacia la ha- bitación más grande de este in- fierno. Mi corazón está a mil por hora, suda todo mi cuello, siento esca- lofríos por todo el cuerpo, pienso: ya es la hora solo hazlo. Desenfre- nadamente corro hacia el lugar seguro, donde no me podrán ata- car por la espalda, salto y mi plan parece haber funcionado, sin em- bargo, cuando llego al lugar se- guro no veo a mis guardianes, aquellos que me han protegido desde siempre y deberían prote- germe. Me siento vulnerable ante tal enemigo y recuerdo -el ya se los ha llevado, a todos, a mi fiel ami- go, a la niña que por muy moles- to que era compartir con ella la quería, y por último a mis dos guardianes que me protegían con amor y cariño. Aquel que blande la decisión final me mira y dice: Ya no eres la misma niña de an- tes, acéptalo, ya es hora de dejar de soñar. Despierto por la alarma, me le- vanto de la cama de dos plazas, miro mi horario en el calendario colgado en la pared y leo: ”junta a las 10 am, entrega de documen- tos de la empresa a las 3pm” y más porquería de cosas que ha- cer, miro al techo, la ventana y por último a mi reloj de pulsera, burlándose porque el tiempo me ha ganado otra vez. Alejandra Pérez Mi fin del mundo, crecer
  29. 29. FabiolaArenas
  30. 30. El milenio se vino abajo contra nosotros. Veo calamidad inminente en todas partes, una re- volución aplastante del abrazo más tácito posible. Otros van a marchar de avenida a aveni- da, pero han pasado décadas. Veo obras de arte en su propia paradoja espacial, mientras que puedo y no admirar un espejo de 300 metros de altura, pero La perla del Mercader estaba allí. Me pregunto, ¿qué pensaran los demás? O, ¿qué pensare yo? Nadie da una respuesta clara, me pierdo, me siento solo… ¿ellos lo estarán también? Basta, seamos surrealistas, las montañas se mueven solas, soy mi propio caballito de batalla. GeneraciónMatías Risco
  31. 31. ALEJANDRA PIZARNIK > Balada de la piedra que llora La muerte se muere de risa pero la vida se muere de llanto pero la muerte pero la vida pero nada nada nada. > La danza inmóvil Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos. Se buscó debajo del aullido de la luz. Se quiso detener el avance de las manos enguantadas que estrangulaban a la inocencia. Y si se escondieron en la casa de mi sangre, ¿cómo no me arrastro hasta el amado que muere detrás de mi ternura? ¿Por qué no huyo y me persigo con cuchillos y me deliro? De muerte se ha tejido cada instante. Yo devoro la furia como un ángel idiota invadido de malezas que le impiden recordar el color del cielo. Pero ellos y yo sabemos que el cielo tiene el color de la infancia muerta. RocíoGrandón
  32. 32. Sinceramente este libro me ha encantado ya que, es uno de esos libros que cam- bian tu forma de ver la realidad que uno vive día a día. Pues bueno sigo, este se tra- ta de como una chica su- pera el mundo que no siem- pre es predecible, que pue- de ser cruel, enigmático y majestuoso. Todo al mismo tiempo, todo en el mismo segundo. Te enseña que el mundo te puede dar un golpe bajo sin avisar y que cada uno debe prender a levantarse, con todo o no de tu lado, que en un segundo tu mundo cam- bia, “que aquel caleidosco- pio gira y cambia totalmen- te tu realidad”. Tras algo trágico uno queda pensando ¿qué hay de mí? ¿Qué es lo que hare? Y lo más importante ¿Qué pasa- rá? El mundo no es tan cruel como para dejar a alguien solo a la deriva de la deses- peración, y es ahí cuando te manda un milagro, algo que ayudará a girar el caleidos- copio en dirección correcta. El camino jamás será fácil para nadie, siempre existi- rán aquellos que mostraran falsa compasión, personas insensibles, etc. Pero siem- pre abran ciertas personas, acciones y emociones que vendrán desde la sinceri- dad, el corazón y el alma pa- ra ayudarte. Alejandra Pérez Reseña Mi teoría de todo J. J. Johnson
  33. 33. Mensajes alternos Realmente se siente que no queda nada y comprendes. Siendo corriente piensas en caminos alternos yacientes. Precediendo en las neuronas Se envían mensajes alternos, teniendo en cuenta se decide lo incorrecto que no pides. Y si fuera yo un prodigio teniendo en cuenta la inteligencia que se obtiene de la experiencia pero que se hace, si no tengo más que este linaje de un simple mortal que tiene ansias de volar. Aparición Inexplorados sentimientos tu- vieron lugar a esa hora de la os- cura noche, siguiendo los pasos de un ser enigmático, descono- cido para mí. Frenando la respi- ración, ocultando el latido de mi corazón, me sintió y al co- rrer dio a conocer su mirada pe- netrante; su semblante lleno de furia. Me invadió un miedo pa- ralizante, y con dos filos repug- nantes se bebió toda mi sangre. Textos de María Fernanda Muñoz Dibujos de Matías Gutiérrez y Fernanda Valencia
  34. 34. Los Cinco poemas sueltos pertenecen al libro: Imágenes Quebradas de Armando Uribe, selección de textos, prólogos y notas de Francisco Vejar. Editado por Dolmen ediciones en Santiago de Chile el año 1998 1 La muerte sola es caos. ¿Alguien ha visto un caos? No tiene piernas, brazos. Muerte en silla de ruedas. Muerte, no tiene caso ni suerte, y ruedas, ruedas. 2 Se dicen los adioses finales. ¿Por qué lloras? Es que no hallo las horas de morir. Y no hay caso. Marcho paso tras paso detrás de las señoras fatales. ¿Por qué lloras? No me quieren los dioses. 3 Líbrame: flojo y aburrido me saco chispas de centolla, bestia redonda me suicido, en este mundo ¿quién me apo- ya? En este mundo, en este nido no cabes, muerte, en esta olla. 4 Y cómo quisiera estar muerto, en traje de muerto, con cofia y este par de ojos negros abiertos. 5 Es muy probable que no seas ni aquello ni lo otro ni esto ni lo uno. Adiós, adiós. ¿Qué hubo? Qué me resta. C i n c o p o e m a s s u e l t o s / Armando Uribe Arce CatalinadelCanto
  35. 35. FabiolaArenas
  36. 36. Un abrazo, algo tan simple y tan complicado a la vez o quizás solo para mí fue eso, tal vez está dentro de mí cabeza y nada de esto pasó pero desde que le hablé to- do cambió en mi mundo, no sé si para bien o para mal pero cambió, quizá no drásticamente pero si lo percibí como esas brisas de verano en el parque: rápi- das y silenciosas. La forma de actuar de ellos no fue comprensiva y sus quejas y opiniones me da- ñaron muy profundamente como una daga entrando en mi abdomen, no pensaron en mí, solo en su propio bienestar, me excluyeron y comenzaron a hablar a mis espaldas y eso marcó el fin, el fin de mi mundo. Entre en decadencia, me sentí cada vez más solo. Me preparé para esto, me sentí listo, pero me equivo- qué. Las disputas en casa no son fáciles de asimilar para mí, no tengo a nadie, nadie con quién hablar, na- die con quién ser feliz y aquella sonrisa y buen opti- mismo con el que afrontaba cada mañana desapareció, en cambio llegó una mueca de amargura y malos pensa- mientos, lo afronté como pude pero me derrotó y me dejó tirado en el suelo, en una esquina de mi habita- ción llorando, esperando a que llegue mi muerte. Muchas veces se piensa que el fin del mundo es una he- catombe mundial, pero este no es el caso, ya que este fue el fin de mi pequeño, solitario y triste espacio el cual se redujo a su más mí- nima expresión. Vicente Muñoz Hecatombe mundial
  37. 37. Cuando salimos de nuestras ca- sas, para iniciar una nueva jorna- da laboral, la mayoría del público, por lo general, ocupa como me- dio de transporte el Metro, Metro bus o algún otro tipo de locomo- ción colectiva. Pero el usuario, una vez acomodado en alguno de estos servicios, puede notar acti- tudes de la gente frente a dife- rentes casos, como la desespera- ción de las llamadas velociraptor (entiéndase: mujeres que te em- pujan con sus codos y demás bul- tos, con el fin de conseguir su preciada meta, que no va más allá de un apetecido y escabullido asiento como si se tratase de una ración de huevos de Hadrosau- rus). Es claro también que este pasivo observador pronto dé con la vehemente posición de algún “portero” para quien las puertas de acceso de los vagones sean el ingreso perfecto al paraíso, sien- do él privilegiado para tener la primera opción de ingreso; así como no tan lejos, la presencia de algún bello o bella durmientes, quienes simulan gozar en los bra- zos de Dalila un profundo sueño, aunque sus ojos entre abiertos mirando de soslayo delatan su falta de solidaridad, al no ceder el asiento , como si perdieran la fuerza tal como la perdió Sansón una vez que le cortaron el cabe- llo. Ahora, si este paciente observa- dor logra salir del vagón sin ser malogrado por el inextricable portero, luego de unos contados pasos, vislumbra un sin igual es- pectáculo: los ascensores exclusi- vos uso para discapacitados, mu- jeres embarazadas, ancianos a mal traer, etc. Son atestados por hombres y mujeres perezosas, desvergonzados e inconscientes de la necesidad de quemar los sobrantes kilos de grasa mediante el noble ejercicio de subir y bajar escaleras. En el año 2016 Metro de Santiago lanzo una campaña, titulada “Por favor, Permiso, Gracias” que invi- ta a los pasajeros a ser más respe- tuosos a la hora de estar dentro del tren. Desde luego, podemos preguntarnos ¿ha surtido un buen efecto esta campaña? La respuesta parece ser obvia, pues nada se ha conseguido en mejo- rar la conducta urbana y el espíri- tu de solidaridad de los usuarios de este medio de transporte que tanto nos enorgullece. El usuario, día a día, aborda el vagón, mirando esperanzada- mente a los ascensores como pre- guntando a cada uno de nosotros “¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para revertir este in- trincada situación en una acción de respeto mutuo, solidaridad y empatía hacia todos los estamen- tos que precisan de este medio de transporte para trasladarse desde y hacia sus hogares luego de la jornada enfrentada o de la por enfrentar?”. Asientos y aprendizajes (Miramos, pero no vemos) Mariela Mundaca
  38. 38. El fin de una persona, si lo to- mamos como algo literal, es su defunción y paso a la inexisten- cia en el mundo. Pero esta vez quisiera ir más allá de lo terre- nal. El vacío que se queda en la ha- bitación de una persona que ha abandonado la tierra, es el mis- mo que siente una persona al abandonar o ser abandonado por algo en su interior, algo que le daba su autenticidad. Así, sentirse pleno día a día, por más que se quiera, es imposible e irrecuperable cuando perde- mos la esencia de nuestras vi- das, pues perdemos nuestra identidad y lo que nos caracte- riza, ya sea porque nos ha mar- cado un suceso en concreto, o muchas situaciones han provo- cado la ausencia de ésta cuali- dad tan propia. Si les hablara sobre algo en concreto que coincida con el gusto de todas las personas de la tierra, sería imposible acertar con el tesoro de cada uno de nosotros, que puede ser una persona, un objeto de valor, un amuleto de la suerte, o simple- mente una creencia, algo que sinceramente creo jamás se podrá saber de toda la pobla- ción humana. Pero de algo es- toy más que segura, y presiento que al postular esta idea, po- dría acertar en casi un cien por ciento, y es que, sea la razón que sea, la pérdida del tesoro más preciado, el suceso más terrible de nuestra existencia, es el causante de la extinción de la llama de nuestras vidas, un fin del mundo propio que borra la sonrisa de nuestros rostros, y llena de ausencia de felicidad nuestra alma. Es nues- tra muerte en vida. El fin de (nuestro) mundo (interior) Renata Inostroza Rojas
  39. 39. Los primeros segundos y las pri- meras notas que podemos escu- char al ver el video del cantante nacional Alex Anwandter son esenciales para entender los casi cinco minutos del mismo, y del mensaje que es capaz de entregar- nos: “¿Cómo puedes vivir contigo mismo?” En los 4 minutos y 41 segundos de duración del video dirigido por el ex vocalista de Te- leradio Donoso, se muestra una alusión directa al documental “Paris is burning” del director americano Jennie Livingston. En “Paris is burning”, podemos ver retratado el movimiento ‘House’ de finales de los años 80 en Estados Unidos, y las compe- tencias realizadas en los denomi- nados balls, entendiendo a este movimiento como una sociedad de gays y drag queens, con forma de banda callejera que competían por quién tenía el mejor atuendo y presentaba la mejor pieza de dan- za. Según el sitio Film Affinity, “las 'Houses' están formadas por una 'mother' o madre y los/las 'children', hijos e hijas, la función de la madre es la de presidir la sociedad y aconsejar y mirar por sus integrantes. Los 'Balls' son los bailes que organizan las 'Houses' en los 'Ballrooms' (literalmente salones de baile) que se convier- ten en una especie de club para reunirse y competir entre sí.” Lo que hace Alex en su video es homenajear este documental y llevarlo a un escenario nacional, presentando en esta pequeña cáp- sula a personajes aparentemente nacionales, compitiendo en un ball. Al son de la canción del mis- mo nombre, el cantante nos pro- pone un cuestionamiento a la identidad de género y sexual pre- sente en nuestro país, aludiendo a que “en Chile no existe un ‘Paris is burning’”, como lo hace notar en la entrevista al medio Public Radio International (PRI) el 20 de agosto de 2012, mencionando además que en nuestro país toda- vía hay un cuestionamiento serio y una sensación de extrañeza ante aquellas identidades sexuales que nos parecen diferentes al sistema binario y biológico previamente normalizado por la sociedad. An- wandter se hace cargo de este te- ma y lo lleva a discusión en una canción que tiene como premisa el cómo se puede vivir consigo mis- mo en una sociedad nacional poco preparada para los cánones que rompen con lo previamente esta- blecido. Identidad sexual y de género en ¿Cómo puedes vivir contigo mismo?, canción y video de Alex Anwandter Paula Altamirano
  40. 40. Así, la identidad sexual se enten- derá como la reacción individual ante la diferencia sexual de cada uno. De manera que, cuando me doy cuenta de mis condiciones biológicas determinadas por cinco factores como lo son los genes, hormonas, gónadas, órganos re- productivos internos y órganos reproductivos externos (genitales), significará una referencia univer- sal para saber de qué sexo soy biológicamente hablando. Sin em- bargo, esto dará paso al posterior desarrollo que tendré en cuanto a mi género a nivel psicológico. Por ejemplo, en el caso del video rea- lizado por Anwandter, los perso- najes que se muestran como “la Moca”, “Dynasty”, “House”, “Xtravaganza” o “Suprema” com- prometen su identidad sexual a un cambio a nivel de estructuración psíquica, dejando de lado las con- diciones biológicas y desarrollan- do su identidad de género de la manera en que estimen conven- iente, siempre condicionada por el contexto en que cada uno de ellos se desarrolle. Ahora bien, de la letra de la can- ción es importante sacar otras lec- turas. Por ejemplo, cuando suena de fondo “aunque sea pecado, yo me siento en el cielo”, Alex nos presenta a la identidad de género afectada por las condiciones reli- giosas que pueden llegar a deter- minarla dentro de un contexto co- mo el nacional. En Chile, la tradi- ción judeo – cristiana ha determi- nado pautas de opinión en cuanto a lo que homosexualidad, bise- xualidad y transexualidad se refie- re. Desde pensar que son hechos antinaturales a considerarlos como fenómenos que presentan un peli- gro para la juventud. En el texto de Lamas, se menciona al autor Manuel Delgado, el cual postula que “la ‘consideración del siste- ma religioso de la cultura en tan- to que objeto de identificación genérica, como parte del orden representacional encargado de operar la distinción se- xual” (Lamas, M. 1996 p.334), por consiguiente, la canción en esos versos presenta un sentimien- to de rebeldía ante los cánones religiosos impuestos por la socie- dad chilena. Aunque sea pecado y aunque el gremio clerical lo consi- dere algo malo, “yo me siento en el cielo”. Finalmente, el ¿cómo puedes vivir contigo mismo?, se plantea como una invitación a revelarse ante la sociedad naturalizada en la hete- rosexualidad dominante por patro- nes de conducta establecidos e impuestos por instituciones como la iglesia, las políticas públicas, la educación o el sistema de merca- do, cambiando el paradigma do- minante de esta identidad de géne- ro en específico y haciendo notar que hay más de una identidad de género, además de la heterosexual y binaria categóricamente impues- ta por no tan sólo nuestro país, sino que por un conjunto de países latinoamericanos de igual manera. En palabras de Lamas, “necesitamos rechazar la calidad fija y permanente de la oposición binaria, lograr una historicidad y una desconstrucción genuinas de los términos de la diferencia se- xual” (Lamas, M. 1996 p.331). En conclusión, a lo largo de la revisión del video musical y can- ción de Alex Anwandter “¿Cómo puedes vivir contigo mismo?”, podemos comentar que las estruc- turas del sentir, término acuñado por Raymond Williams en “Marxismo y literatura” cambian a través del tiempo dependiendo de los interlocutores y cómo estos se van haciendo cargo de la discu- sión que llevan entre manos. En este caso, la comunidad LGBTI+ ha ido llevando la lucha por sus derechos a la discusión pública en nuestro país y en el mundo, tanto así que el 26 de junio del 2015, se legalizó el matrimonio homose- xual en Estados Unidos, país que seguramente dará pautas para que la aprobación de esta ley, sea pro- mulgada en otros países del mun- do. Anwandter, A. (2012). ¿Cómo puedes vivir contigo mismo? Disponible en: https://www.youtube.com/ watch?v=OWaf8Ndcr18 Film Affinity. (2014). Paris is Burning. Julio 17, 2015, de film Affinity. Sitio web: http:// www.filmaffinity.com/es/film827854.html Neff, M. (2012). Alex Anwandter: Chilean Singer and Spokesman for Gay Rights. Julio 17, 2015, de Public Radio International Sitio web: http://www.pri.org/stories/2012-08-20/alex-anwandter-chilean-singer-and- spokesman-gay-rights Williams, Raymond. (1977). Capítulo 9 - Estructuras del sentir. En: Marxismo y Literatura. Pp 150 – 158. Lamas, Marta. (1996). Uso, dificultades y posibilidades de la categoría de género. El Género: la construc- ción cultural de la diferencia sexual. Pp 327 – 366. Flores, V. (2008). Entre secretos y silencios. La ignorancia como política de conocimiento y práctica de (hetero) normalización. Trabajo Social UNAM, (18), 14–21. Recuperado de http://www.ojs.unam.mx/ index.php/ents/article/view/19514
  41. 41. Ni el cómo, ni el por qué Únicamente ocurrió Sólo por casualidad, la vi a ella Tarde tranquila y serena Y como siempre; ahí se encontraba ella Humilde, delicada y especialmente bella Fría y perdida mirada tenía ella, agraciada en verdad era Así fue ella, siendo simplemente bella. Rutina diaria ya era verla caminar por aquella vereda siempre siendo ella, siendo bella. Extraño es hoy no verla en esa acera. La tarde se volvía noche Y todavía no se presentaba ella La lateral de la calle no brilla sin belleza aquella. Llegó la nocte, y por fin llegó ella Pero para mí mal, ya no era quien fue ella Además, jamás fue esa ella Solo era la que mi mente reflejaba en ella. Esa era ella Nada más que una falsa doncella. ¿Quién es ella? Joaquín Gatica
  42. 42. La predicción es una expre- sión que anticipa aquello que, supuestamente, va a suce- der. En el caso de los viden- tes apelan a pseudociencias para realizar predicciones, por lo que no esta verificado científicamente. Dentro del mundo de los videntes los más conocidos son: Nostra- damus (1503-1566), Parravi- cini (1898-1974) Y Baba Van- ga (1911-1996). Baba Vanga nació en Strumica, República de Macedonia en el año 1911, y falleció en 1996. En su adolescencia fue arrastrada por un tornado que la llevo por dos kilómetros, provocando su ceguera debido a lo cual –señala - empezó a escuchar voces que le decían lo que pasaría con la humanidad. Estos anuncios se hicieron famosos en la medida en que fueron relevantes y cer- teros, como por ejemplo la caída de la torres gemelas con la fra- se: “¡horror! ¡horror! Las herma- nas americanas caerán después de ser atacadas por pájaros de acero, los lobos estarán aullando en sus arbustos y la sangre inocente brotará”. También la llegada del primer afroameri- cano electo presidente de EEUU, Barack Obama: “Un día la casa blanca será negra, y la gente ne- gra detrás del océano será blan- ca”. Algunas de las predicciones que faltan que se cumplan son:  2018: China será la siguien- te potencia mundial.  2084: Restauración del me- dio ambiente.  2100: Un sol artificial ilumi- nara el lado oscuro de la tierra.  2164: Aparecen animales mitad humanos.  2304: Se revelan secretos de la luna.  5079: Fin del mundo. Antonia Andrades Baba Vanga: predicciones de una vidente
  43. 43. FabiolaArenas
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