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REPORTE DE FUENTE DE:

IMBERT, Gérard (2003) El zoo visual. De la televisión espectacular a la televisión
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realidad objetiva. De ahí que la hipótesis que el libro maneje, tal como se plantea en la

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Ejemplo: Reporte de Fuentes

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Ejemplo: Reporte de Fuentes

  1. 1. REPORTE DE FUENTE DE: IMBERT, Gérard (2003) El zoo visual. De la televisión espectacular a la televisión especular. Barcelona: Gedisa En este reporte de fuente, analizaremos una parte del libro de Gérard Imbert titulado: El zoo visual. De la televisión espectacular a la televisión especular. Imbert es doctor por la Universidad de La Sorbona y se desempeña actualmente como director del programa INMOVER (Imagen y Nuevos Modos de Ver) del Instituto de Cultura y Tecnología de la Universidad Carlos III de Madrid y como catedrático de Comunicación Audiovisual de esa misma universidad. Asimismo, es autor de diversos libros especializados en el tema de la relación entre el sujeto y los medios de comunicación, entre los cuales destacan: La tentación de suicidio. Representaciones de la violencia e imaginarios de muerte en la cultura de la posmodernidad (2004) y El transformismo televisivo (2008)1. De manera general, podemos decir que el libro de Imbert tiene como principal interés estudiar cómo, en la televisión actual, se manifiesta una pérdida de credibilidad respecto del discurso informativo (relativo a los noticieros y a los programas de debate), en particular, y respecto de la realidad social-política, en general. Esto ha traído consigo un aumento en el interés por otro tipo de actualidad: actualidad rosa (chisme), negra (sucesos), amarilla (escándalos) y, más generalmente, en el interés por todo aquello que refleje una dimensión más individual y emotiva2. Esto se ve, por ejemplo, en los programas de realidad, donde el medio televisivo aparece como dispositivo constructor de realidad: no son programas de ficción, sino de realidad; pero se trata de una realidad simulada donde la ficción trabaja como si fuera realidad3. Imbert mira con preocupación esta tendencia de la televisión actual porque ella viene acompañada, a la par, de una trivialización de la realidad (por el lado del discurso televisivo) y de una demanda de intimidad e incluso de morbo (por parte del espectador). Así, detrás de este fenómeno, Imbert encuentra un proceso más profundo de alejamiento entre el sujeto y la 1 Cfr. UC3M 2009. 2 Cfr. Imbert 2003: 20. 3 Cfr. Imbert 2003: 23, 28. 1
  2. 2. realidad objetiva. De ahí que la hipótesis que el libro maneje, tal como se plantea en la Introducción, sea que: “(…) el alejamiento que se ha producido entre el ciudadano y los asuntos públicos –la res pública que ocupa el centro del discurso político– traduce un distanciamiento de lo público en general y de la realidad reflejada por los medios de comunicación. Dicho distanciamiento se plasma, por ejemplo, en una pérdida de credibilidad de la información referida a la realidad político-económica, lo cual obliga a una adaptación constante del discurso informativo.” (Imbert 2003: 20) El libro contiene diez capítulos; en ellos, se investigan las distintas formas en que se manifiesta esta tendencia, pasando por el análisis de la adaptación del discurso informativo mismo, hasta la aparición y auge de los nuevos formatos de la televisión-realidad. En este reporte, nos concentraremos en el capítulo 1: Entretenimiento y diversión, cuyo objetivo principal es poner de relieve ciertos problemas relativos a la transmisión y adquisición del conocimiento a los que conlleva esta nueva forma de hacer y ver televisión. Imbert parte, en este capítulo, del hecho de que la televisión actual se orienta según los criterios de “entretenimiento” y “diversión”. Sostiene además que, debido a ello, el mensaje televisivo ha perdido su función informativa para convertirse en un objeto de entretenimiento4. Frente a esta nueva televisión o “neotelevisión”5, que sustituye su función informativa por una función más bien recreativa, el autor se plantea la siguiente cuestión: ¿puede servir la “neotelevisión” como medio de aprendizaje?, ¿por qué? Para responder a esta pregunta, Imbert estudia dos cambios por los que ha pasado la relación sujeto/televisión en las últimas dos décadas: el primero se refiere al modo en que conocemos; el segundo, al discurso que se nos ofrece. De acuerdo al primer cambio, Imbert menciona que hoy en día no se aprende de la misma manera que antes. El factor clave sería aquí la “visibilidad”: se ha pasado de un modelo reflexivo, que privilegia la lectura, a un modelo más bien audiovisual, que privilegia la imagen. Ello ha conducido a que todo (incluso la vida íntima del individuo) sea susceptible de ser trasmitido por televisión. A diferencia del modelo reflexivo, que implica una toma de distancia para volver reflexivamente sobre lo enunciado, el modelo audiovisiual prescinde de la mediación para enfocarse en el efecto inmediato. Así, la “neotelevisión” busca producir una 4 Cfr. Imbert 2003: 40. 5 El término fue originalmente acuñado por Umberto Eco. 2
  3. 3. reacción emotiva, inmediata (no reflexiva), en vez de propiciar una relación cognoscitiva (mediata)6. Respecto del segundo cambio, lo que ocurre hoy en día, en términos generales, es que no hay una unidad que oriente el discurso ni, consecuentemente, una unidad en el discurso: la información está a nuestra disposición y ella puede ser de cualquier tipo (no necesariamente especializada o “seria”; Internet es también un ejemplo de esto). Esto puede resultar positivo, en tanto que el saber se democratiza, se vuelve accesible a todos; sin embargo, presenta también aspectos negativos, en tanto que fomenta una suerte de trivialización del saber: los discursos están pensados para ser consumidos por todos los públicos posibles y esto conduce a que la televisión, finalmente, más que preocuparse por la seriedad de sus contenidos, se amolde a los gustos del público, pretendiendo darle al espectador lo que supuestamente quiere recibir7. Vinculados a estos dos cambios, Imbert menciona una característica más de la “neotelevisión”, que podría resultar incluso más preocupante que las anteriores. Se trata del hecho de que esta televisión utilice la seducción o fascinación como dispositivo para la captación de público, al contrario de lo que ocurre en el acto de aprendizaje, donde más bien se trataría de motivar la reflexión. La imagen, como agente de fascinación, solo hace referencia a sí misma; vemos la imagen para quedarnos en la imagen misma, no para salir de ella y utilizarla como tema de reflexión8. Esto conlleva a que, hoy en día, la televisión esté interesada más en generar adeptos (por la vía de la seducción), que en promover la formación de ciudadanos bien informados. Esto puede incluso llegar a extremos perversos, como el culto a la morbosidad o a la mostruosidad9. De este modo, “El entretenimiento consagra la diversión como mundo alternativo al mundo real, pero no tanto para ocultar lo real, como para sustituirlo y crear otra realidad tal creíble como la realidad objetiva (…). Con esto se puede decir que la televisión sigue cumpliendo una función social, pero lo hace de manera dispersa y a través de programas que dificultan la misión educativa, formativa e incluso informativa que podría tener el medio (…)” (Imbert 2003: 47, 49-50). 6 Cfr. Imbert 2003: 35-37. 7 Cfr. Imbert 2003: 39-40. 8 Cfr. Imbert 2003: 44-45. 9 Cfr. Imbert 2003: 46. 3
  4. 4. Así, vemos articularse el capítulo 1 con la hipótesis general del libro, puesto que, para Imbert, este nuevo modo de hacer televisión, enfocado más en entretener que en informar, revela una crisis más profunda en la que se diluyen las fronteras entre géneros televisivos (en los noticieros también ha ganado terreno la función recreativa), así como las fronteras entre público y privado (todo es materia posible para salir en televisión, incluso nuestra vida privada). De aquí, finalmente, que Imbert mire con recelo y deje abierta la duda respecto de la función informativa de la “neotelevisión”. Para concluir con este reporte, cabe mencionar que el texto de Imbert contribuye con nuestro tema de investigación, el cual trata respecto de las causas principales del consumo por parte de la audiencia peruana de reality shows entre 1990 y 2005, en la medida en que nos orienta acerca de los motivos por los que la audiencia en general prefiere programas de realidad. Si bien el texto de Imbert no aborda el tema de la audiencia peruana, sí nos da elementos para pensar el fenómeno de los reality show en el Perú. Uno que nos parece clave es el de los mecanismos de seducción y fascinación que operan a la base de este tipo de programas. Habría que investigar, con fuentes que aborden el tema en nuestro contexto específico, si es que la televisión peruana también es parte de este proceso de distanciamiento entre el sujeto y los temas de interés público. Bibliografía: IMBERT, Gérard (2003) El zoo visual. De la televisión espectacular a la televisión especular. Barcelona: Gedisa. UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID (UC3M) (2009) (http://www.uc3m.es/portal/page/portal/inicio) Sitio oficial de la Universidad Carlos III de Madrid; contiene información sobre la institución (fecha de consulta: 22 de agosto) 4

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